Latidos de cariño y afecto que nutren al Alma.Gracias por su visita.

viernes, 5 de junio de 2009

Del Otro Lado (a)

DEL OTRO LADO


Bueno, volvemos con mi explicación de la ruta al pueblo.
De la Isleta Pérez, en lado tamaulipeco, pasaste al lado veracruzano, ahora ya puedes presumir: pase al otro lado, y sin necesidad de pasaporte.
Hace años, no estaba tan bonito como ahora, el Paso del Humo; no había tantos puestos de mariscos, tan frescos y económicos.
Ni existían esas banquetas anchas, y cómodas de transitar.
Unos cuantos puestesitos había, y lo que más había era tierra y tierra.
Polvo y polvo.
Y si llovía, pues lodo y mas lodo.
Pocos carros del sitio de transporte.
Cuando llegaba un carro, caíamos como enjambre de abejas a el.
¡Que desesperante!
Ahora, hay mas transporte, aun no cuentan con microbús.
Pero son abundantes los vehículos, tanto para ir al pueblo, como los que van a Tampico Alto, y a otros lugares veracruzanos.
Como debe ser.
“Así, si baila mi hija con el señor”.
Te subes al carro, y en el recorrido al pueblo, vez muchas colonias de nueva formación; digo nueva, de unos 30 o 40 años.
Porque si hacemos memoria, esos eran puros matorrales, con una sola construcción, que se divisaba antes de llegar al monumento, era la casa de don Vicente Pachuca.
Hasta que el carro llegaba, a donde esta ahora el monumento a Cuauhtemoc, era ahí, donde ya se veía “civilización”.
Si hubieras entrado al pueblo, de noche, ese trayecto del Humo al monumento, hubiera sido de oscuridad total.
Ya de ahí, al centro del pueblo, era pan comido.
A la vueltecita del monumento, entrando por la curvita al pueblo, existía una tiendita, famosa, llamada La Pasadita, cuya dueña era doña Margarita, ella aun vive, en la misma propiedad.
De ese punto, encontrabas casas, y más casas.
Llegas a las placita.
Esa placita, en un tiempo, solo tenía el kiosco y sus “poyos”, que son esas grandes bancas de cemento, donde tu y yo jugábamos a escalar montañas, nos subíamos por un lado de la banca, y nos deslizábamos por la curvatura del respaldo hacia el otro lado.
Y así, nos pasábamos de un lado a otro, por ser los dos lados de las bancas iguales, no tienen revés y un derecho, para sentarse.
Posteriormente, se colocaron las bancas de fierro, con tablitas.
Existían unos árboles enormes, como pinos, y en invierno, recogíamos sus “piñitas”, las pegábamos en coronas navideñas, y pintábamos estas de dorado o plateado.
También existían árboles framboyanes, y los orejones, que contaban estos con flores aromáticas, infinidad de flores cremitas, frescas, eran tantas, que tapizaban el suelo de la plaza en varias porciones, y al marchitarse las flores, te podías resbalar, con esa alfombra, sobre todo si eras criatura, y jugaras, por toda la plaza, correteando a compañeritas de juego.
Al kiosco, actualmente se le han hecho mejoras.
En la primer esquina de la plaza, que uno ve al entrar al centro del pueblo, esta la refresquería “ Bacha Jr”, hace mucho tiempo, era un negocio de taquitos, de varios tipos, como los “pachucos” ; era atendido por su dueña, la señora Maria Jasso, ayudada por sus hijos e hijas. Y en contra esquina a esta, veras un edificio, con forma de pirámide, fue un super, en tiempos de la Quina, varios jóvenes del pueblo, contaban con un buen trabajo; al voltear esa esquina, a mano derecha, camina una cuadra corta, como si retrocedieras el camino de entrada al pueblo.
Cruzando la calle, encontraras una farmacia.
Y dirigiendo tus pasos, hacia la laguna, a media cuadra de esa farmacia, existía una casa enorme, donde se compraba leche bronca.
El dueño de esa casa, tenia un rancho muy grande, por un lugar llamado “La Retama”, para ir a ese lugar, tenían que irse en lancha por el rio.
La leche bronca, que comprábamos en el pueblo, la hervíamos, y le salía una natota gruesa, que luego nuestra abuelita, nos preparaba ennatadas, ¿te acuerdas?
Al llegar a esa esquina, encontraras una calle pavimentada, si continuas hacia la laguna, hay una cancha.

La única casa, que para mi, la considero como la de mas antigüedad del pueblo, es la que está frente a la plaza ,una casa que tiene mas de 100 años de haberse construido, la de doña Soledad Rodríguez Mellado, conocida cariñosamente por todos los pueblovejences, como doña Cholita. En esa misma acera está la cantina “La Central”, de Don Pantaleón Viscarra.

jueves, 4 de junio de 2009

Capsulas































En el otro blog,vacié el libro "Pueblo Viejo" ,
y sus entradas fueron muy amplias.
Aquí, lo vaciaré dosificado,resumido en ocasiones,
para que sea más sencillo de leer.




PUEBLO VIEJO

Un día me pidió mi hermana Mely que le describiera como era el pueblito en nuestra niñez, y de ser posible, mucho mas atrás, cuando no era viejo, y las comunidades cercanas, también empezaban a dar sus primeros pasos.
Mi siempre dulce y tierna hermana Mely.
Narraré, para ti, y para quien lo desee saber, que su comienzo fue sencillo, como pueblo.
El pueblo.
Unas personas de edad avanzada, sin fundamentos históricos, solo como narración oral, me refieren que sus primeros pobladores llegaron, unos de tierras de lo que hoy conocemos como Tampico, Tamaulipas, (que es el quinto Tampico fundado); para librar las constantes inundaciones de sus márgenes.
Otros de los alrededores de lo que hoy es el pueblo, y que eran habitantes del primer Tampico.
Pero continuo narrando, como les fue, a los primeros pobladores del pueblo, pues se llevaron la sorpresa, de que también aquí sus márgenes se inundaban, y de igual manera, que en otros lugares costeros del país, recibían la visita de piratas. Cuando eso ocurría, algunos pobladores se escondían, en un túnel, que existía, por rumbo al cementerio del pueblo.
Entonces una porción, decidió emigrar a lo que hoy es Tampico Alto. Por eso le pusieron así, en recuerdo al Tampico que habían abandonado.
Y a nuestro pueblo, que le recetan el “viejo”.
Los pobladores actuales, tienen entonces, en conclusión mía, muy particular, y puede ser objeto de discrepancia, raíces huastecas, y a la vez, de europeos, ya fueran estos los conquistadores, o los que posteriormente, llegaron a comerciar, y porque negarlo, también algunos piratas, que se enamoraron de este rincón de Veracruz, porque cuenta con laguna, río, playa y se quedaron, para siempre, a formar parte de todos nuestros antepasados, que trabajaron, arduamente, para no dejar morir a un pueblo, que fué de los alrededores, el primero en existir, aun antes que Tampico Alto, el puerto de Tampico, ciudad Madero y que Altamira.
Así, nuestro pueblo, convertido en Pueblo Viejo, siguió su paso por la historia.
Luego, se convirtió en Villa Cuauhtemoc, para terminar en Ciudad Cuauhtemoc.
Para reforzar ese nombre, colocaron una estatua, por la entrada al pueblo, cuadras antes a la pasadita. La estatua representa a Cuauhtemoc.
Y seguimos llamando Pueblo Viejo, a este pueblito. Por los siglos de los siglos, pinta que se llamara así.
Y no es de modo despreciativo, es como que le agarramos cariño a este nombre.
Lo sentimos con sabor a nuestro, a nuestro pueblo, a nuestro querido Pueblo Viejo.
Si no observen, en el directorio telefónico, como abajito del nombre de ciudad Cuauhtemoc, entre paréntesis, se lee Pueblo Viejo.
Y es que más de alguno, buscara los números telefónicos de Pueblo Viejo, no los de ciudad Cuauhtemoc.
Y este es nuestro pueblo, luchando cada día por seguir existiendo, a pesar de todo, de carencias, de olvidos, de lejanías, de abandonos.
Este pueblito no se ha podido integrar cabalmente al desarrollo de la zona conurbada. Tendrá cada día mejores calles, y mas servicios, pero un pleno incorporarse a las ciudades de Tampico, Madero y Altamira, no puede hacerlo. El Río Panuco se lo impide.
A pesar del puente Tampico, y de sus lanchas mas modernas. Pero vamos por partes, dijo el carnicero.
En el Paso del Humo, las lanchas eran de madera, no como ahora que son de fibra de vidrio. No estaban techados los botes, solo las lanchas, que eran más grandes.
Pero en uno u otro, podrías fácil, recibir un golpe de ola. Era emocionante cuando un barco de gran calado llegaba al puerto.
Levantaba grandes olas, que los botecitos, tenían que sortear. No, manita.
No sabes lo que se sentía al brincar el bote esas olas tan grandes, que se formaban al paso de esos barcos, con banderas de uno u otro país. Se te iba el corazón a la boca.
No hay un vehiculo, que en una carretera, por mas puentes que suba y baje, y la velocidad que lleve, que te haga sentir, lo que el cuerpo disfruta, al subir la cresta de las olas, y al bajar por ellas. Por más que el lanchero trate de agarrarla por un costado, igual que los carros pasan por los topes, que se quedan cortos al tamaño de las olas, que los botes tenían que sobrepasar.
Y no hay temor al pasar el río. En 40 años, solo de tres accidentes he tenido conocimiento.
En uno, un joven de unos 25 años, güero, de cabello ensortijado, como los ángeles que dibujan en las iglesias; casado, y padre de una bebita.
Un día, al paso de un barco, se volcó el bote donde el iba. Ya se habían subido la mayoría de los que habían naufragado, cuando de las aguas del río, emerge un niño, manoteando y pidiendo ayuda.
El joven, haciendo honor al apellido de su padre, toda un alma de Dios, se apresto a ayudar a aquel pequeño, y sin temor se aventó al agua. No logro salvarlo, a pesar de su valor.
Perdieron su vida, los dos la perdieron. En ese bote, una joven quedo tan impactada de los acontecimientos sucedidos frente a sus ojos, que se paro en medio del bote, y gritaba, y gritaba, y el lanchero, le decía, contrólese, señorita, debemos llegar con bien a la otra orilla, siéntese por favor. Y todos los que iban en ese transporte fluvial, calmaron como pudieron a la señorita, y al tocar tierra firme, entonces si, no la podían callar.
Gritaba y gritaba, como si con sus lamentos, los pudiera resucitar.
Si somos del mismo pueblo, por lo regular los que cruzamos en esas lanchas, como no nos va a poder, era como si a unos seres muy queridos, los que la fatalidad, acabara de arrebatar
Hoy, el padre, la madre, y ese hijo joven, que dio la vida por un semejante, han de gozar del privilegio de estar, donde ya todo es felicidad eterna.
Una gran familia, no por numerosa; sino por su Don de gentes.
Otro accidente, del que tengo memoria, fue el de un jovencito, que esperaba cruzar el río por medio del chalán, a bordo de su lujoso carro; en aquellos tiempos, con clima y que llevaba las ventanillas cerradas. Se durmió al volante, y su carro empezó a rodar lentamente hacia la orilla.
El era el primero de una larga fila de vehículos, que de Tamaulipas, cruzarían al lado veracruzano. De nada valió que le gritaran, le golpearan la carrocería para advertirle.
También traía prendido el radio de su carro; cuando lograron que medio se despabilara, fue peor. Piso el acelerador y paso sobre la frágil cadena, que marcaba el límite de distancia precautoria que debían guardar los vehículos, de la orilla. Fue como si un gran ataúd, cayera al rio.
Poco después de la inauguración de la tienda Bodegón Del Centro, dos empleadas de esa tienda, que muy amigas eran, jovencitas las dos, y en una ocasión que cruzaban el río Panuco, al paso de un transporte fluvial, se levantaron unas olas grandes, y una de ellas, se ahogo. En 40 años, solo he sabido de estos tres accidentes al cruzar de un lado a otro, por el rio Panuco.

lunes, 1 de junio de 2009

Video/Lic. Miguel Angel Gonzalez G.

domingo, 31 de mayo de 2009

video/presentación/Pueblo Viejo vol.2

Invitación

En este espacio vaciaré fotos,videos,libros.
Libros que yo he escrito,y presentado en público.

También pueden visitarme en los siguientes blogs:

http://escriboyleoporgusto,blogspot.com/

(Incluye libros, fotos, videos, presentaciones)

http://espaciosculturales-marucha.blogspot.com

(Comento y muestro fotos de algunos de los eventos culturales de la zona)

http://afectocarioyamor.blogspot.com

( Comparto mis impresiones en afectos, cariños, amistades y el amor ).


Bueno, sean bienvenidos,
y empezamos con la magia
de la comunicación.