Latidos de cariño y afecto que nutren al Alma.Gracias por su visita.

sábado, 18 de julio de 2009

( video ) Sra. Amparo González Berumen

( video ) Sr. Raúl Hernández Guerrero

( video) Pintor Jorge Yapur Sherife

( video ) Dra. Ana Elena Díaz Alejo

( video ) Ma. de la Luz Mayorga de Hernández,( video )Libro "Pueblo Viejo 1 y 2,

( video) Lic. Argelia Bortoni/Libro "Pueblo Viejo" vol.1 y 2

(video) Sra. Lesbia Rivas Guevara/(video)Pueblo Viejo vol. 1 y 2

Patronato Cultural/Presentación Libro

jueves, 16 de julio de 2009

Dos grupos,un salon ( d )

Y me regreso al salón de actos, y a su patiecito trasero o callejoncito, donde aventábamos nuestros trofeos de guerra, obtenidos en nuestras escaramuzas infantiles.
Nos gustaba ahí, porque las dos puertas del salón de actos, daban al patio grande del lado izquierdo de la escuela.
Y cuando empezábamos con los reclamos, de un lado y otro, ¡entrégame lo mío !
¡Bueno, pero tu también entrégame lo que me quitaste!, estábamos en el brete, de tener que dar toda la vuelta al salón de actos.
Cuando ingresaba alguno de los dos maestros responsables del salón de actos, empezaban las quejas…
Los de aquel grupo, nos hicieron esto y aquello.
Y los del otro grupo, replicaban, pero ellos empezaron.
Y el maestro;
¡Ya!, ¡cállense!
¡Y pónganse a trabajar!
Y de nuevo la alegata;
Yo no puedo, me aventaron el lápiz.
Yo tampoco, no encuentro mi cuaderno.
Y risitas, y más risitas.
Si el maestro era blando, de inmediato escogía unos cuatro chamacos, que fueran por todo lo tirado al exterior del salón.
Si quería escarmentarnos, repartía pedacitos de lápiz, de los que los chamacos no quieren usar, por lo trabajoso de agarrar esos cabitos, y de cualquier cuaderno viejo, que alguien hubiera abandonado tiempo atrás, en una repisa que había en una esquina del salón ,repartía hojas para que trabajaran aquellos que no tuvieran cuaderno.
Se hacia el silencio.
Empezábamos a trabajar cabizbajos.
Pensando en nuestras cosas afuera.
¿Y si algún alumno de otro salón, pasaba agachadito por fuera, para que no lo viéramos, y se llevaba nuestras cosas?
Y empezábamos…

martes, 14 de julio de 2009

Dos grupos,un salón (c)

Y el hacerse travesuras, como correr agachaditos, quitar un lápiz, o un borrador, y aventarlo por una ventana al exterior.
Porque por fuera de ese salón de actos, por la parte que colinda con el solar de las señoritas Alejandre, existía una banquetita delgada, y un tramo ancho de tierra de unos 3 metros, por todo lo largo que estaba el salón de actos, y en ese callejoncito, había sembrados, limoncitos, granadas y rosales.
De donde yo cortaba rosas hermosas, grandes, de colores variados, como el rosa, amarillas, blancas; había de varios tipos, como labios de novia, que son blancas, con orillita roja, los rosales sangre de toro, que eran rojo _ quemado, los bouquet de novia, que dan en racimo, así como las 7 hermanas, que son pequeñas, y siempre en racimitos, no se diga las de tipo de enredadera.
Y en mayo, yo llevaba de esas flores, a la Virgen, vestida de blanco, y éramos muchas las niñas, que en cánticos, después de cada misterio del rosario, con nuestras manos en plegaria, dábamos vuelta a los bancas de la iglesia, con el ¡ave, ave Maria!…
Y como éramos niñas, si podíamos dábamos la vuelta corriendo, y las catequistas, que no podían gritar dentro de la iglesia.
Terminando el rosario, a salir, y todas apredeaban a los guayabos de doña Mangú, y yo mas colmilluda, iba con modo, y le hablaba, porque su casa estaba frente a la sacristía de la iglesia, y su solar, abarcaba de calle a calle, y con un por favor, humildito, me la echaba a la bolsa, y doña Mangú, me prestaba una vara de tendedero, de las de otate, y ya aparecía yo, muy salsa, con permiso y toda la cosa, y recorría ese solar tan grande, y las demás niñas que continuaban, en el solar de la iglesia, empezaban a gritar, y corrían a casa de Doña Mangú , y Doña Mangú las mandaba a la porra, les decía, ¡No! ya las vi apedreando mi solar; y que como iba yo primero, pues tenia la derechera.
Yo tenía que portarme bien, porque mi abuelita, me vigilaba, de modo constante, desde la escuela que esta ubicada en contra esquina a la iglesia.
¡Y cuidadito y me dan una queja de ti!
Y un dia, que me vacilan, que yo a todo le tenia miedo a las catequistas, a doña Mangú, a mi abuelita, y que les demuestro que no, que me brinco al solar de doña Mangú, el de las guayabas, y recogí de las tiradas, y unas mulillas, que van y que le dicen a la dueña, ¡vaya a ver quien anda adentro!, y yo no podía salir sin ayuda, porque ese solar estaba mas bajo que el de la iglesia como metro y medio, y por mas que trataba de escalarlo, poniendo mis piesecillos entre las piedritas o ladrillos de esa barda, no lo lograba, y pedía una mano amiga, y las que me la daban, de verme con semejante susto, se desbarataban de risa, y así menos me podían ayudar.
Y que me cae la dueña y que me caigo de su gracia.
¡Mira nadamas!, yo que siempre te doy permiso, si eres igual a las demás.
¡Y ten tu permiso!, se acabo para mi.
En ese tiempo, también florea el framboyán, y eran enormes los ramos que cortaba del árbol que se ubicaba al fondo del solar de la escuela.
Y apartábamos los botones, de las flores sin abrir, y a la salida de la doctrina, en la placita, jugábamos a los gallitos, que consiste en enganchar los pistilos, que cada niña traíamos escogidos, por gruesos, grandes, o que se yo; y el que no se rompía, ese ganaba.
Bien que se divertía uno con esos gallitos, y en ocasiones, nosotras, nos poníamos gallitos de coraje, ¡tu me empujaste!, ¿ah si? , pues tu lo jalaste antes de tiempo, por eso rompiste el mío.
Y se pasaba el tiempo volando, ¡oh, hermoso tiempo el de la niñez!

lunes, 13 de julio de 2009

Dos grupos,un salón ( b )

Te explico brevemente…
O alguna madre de familia, que impertinentes, llegaban a cualquier hora.
Aunque estuviera el zaguán grande cerrado con cadena y un gran candado.
Se colaban por la parte de atrás, que tenia la tela mallacorla, destrozada en tramos espaciados, por los chamacos.
Y mire, maestro, mi hijo cumple con todo, ¿y porque su cuaderno tacho aquí y allá?
Otra madre, mi hijo trajo la tarea, y usted no se la reviso.
Si llego llorando, tanto que trabajo, y usted ni se la tomo en cuenta.
Señora, y no le dijo su hijo, ¿que ni siquiera me la presento cuando la pedí?
Que estaba platicando, si señora, ¡platicando!, dando la espalda al pizarrón, mientras yo me ocupaba en calificar tareas.
Y yo decía fuerte, ¡a ver niños! traigan la tarea al escritorio, la voy a revisar.
Cuando tocaron la salida, hasta entonces recapacito de donde estaba, y empezó en su bolsa, a buscar su cuaderno de tareas.
Ya para entonces, niño al que le entregaba su cuaderno de tareas revisadas, niño que salía del salón.
Recogí mi material educativo, cerré mi maletín y empezaba a salir del salón, para dejar libre, para el profesor del turno vespertino, cuando su hijo corre y me dice: ¡maestro, maestro!, no ha revisado mi tarea.
Tengo mi horario para firmar entrada y salida de labores.
La maestra de guardia, al final, firma de responsable, y la libreta de asistencia diaria, se guarda con llave, en el escritorio del director.
Como ve, las cosas sucedieron de diferente manera a como su hijo se las contó.
Y esa madre… ¡ay que pena!, profesor.
Disculpe mi atrevimiento.
Y extendiendo su mano, abierta la palma en ademán de amenaza, le dice a su hijo, que asustado, entre sus compañeros, escuchaba toda la conversación…
¡Ya veras!, ya veras, cuando llegues a la casa.
¡Y tu padre! ¡Me va a ayudar a corregirte!
Y nosotros, alumnos de los dos grupos, mientras se arreglaba esto o aquello, empezábamos las guerritas con bolitas hechas con pedacitos de hojas de cuaderno.

martes, 7 de julio de 2009

Dos grupos, un salón ( a )

DOS GRUPOS, UN SALON.


Por ser el salón de actos, muy amplio y largo, hubo ocasiones, en que al realizarse alguna mejora a un salón, como pintura, o por que hiciera falta otra aula, se metieron dos grupos a este salón.
De la parte de en medio, se dejaba un breve espacio libre, y hacia cada lado del salón, de modo que quedaran los alumnos de cada grupo dándose la espalda, se colocaba el mobiliario.
Cada maestro, tenía su escritorio de fierro, su silla, y su pizarrón.
Los maestros, quedaban de frente, pero a una distancia unos de otro, considerable.
A mi me toco un tiempo, estar en esas circunstancias.
Pero no podíamos estudiar bien, se escuchaba la clase de uno y otro grupo.
El bullicio de uno y de grupo.
Si el maestro de un grupo se veía obligado a salir a alguna diligencia, a traer algún material educativo pesado o delicado, que no pudiera mandar a alguno de sus alumnos; con una seña le encargaba al maestro compañero, que se encontraba en el otro extremo del salón, a sus alumnos.
Y nos dejaba trabajo, como para marearnos.
Y si tocaba la coincidencia que al único maestro que le habían encargado a los dos grupos, recibiera alguna visita inesperada, ya sea de otro compañero, que le solicitara algo de urgencia, ¿como lleno esta forma de…?
Firma esta circular de…es importante.
Te explico brevemente…

viernes, 3 de julio de 2009

Juntas magisteriales y sindicales

JUNTAS MAGISTERIALES Y SINDICALES


Volviendo al corredor central, techado, al final de el, a su lado izquierdo, estaba el salón de actos.
De ordinario, lo ocupaba un grupo de sexto año.
Pero cuando había juntas de toda la zona escolar, se llenaba con mesabancos dobles y dos escritorios de lámina al centro, con sus sillas.
Tenían que caber entre 100 y 120 asientos.
Llegaban temprano los maestros, de diferentes escuelas, localidades, e invariablemente, terminaba rebasando el cupo del salón de actos.
Los maestros venían de escuelas de Orcasitas, El Km. 75, La Laja, El Km. 80, San Gregorio, Chijol, Tantoyuca, Reventadero, Méndez, Tampuche, El Pueblito, Chijol Num. 17, La Isleta , El Higo y de muchos lugares mas.
Empezaban las juntas temprano, les daban un receso para lonchar, y terminaban a veces después del mediodía.
Los recibía el inspector de la zona, luego hablaba el director de la “Expropiación Petrolera”, y continuaba así, por niveles de escalafón.
A veces, las juntas eran asuntos relacionados con la enseñanza.
Y en otras, laborales, sindicales.
Solo se oía la voz del que exponía, al micrófono un tema.
Los maestros varones, es ese tiempo, fumaban tanto, que al mirar yo al interior, en pequeños brinquitos para poder alcanzar el alfeizar de la ventana, distinguía nubes aquí y allá, de volutas de humo.

lunes, 29 de junio de 2009

Señor Gaspar Henaine Capulina ( c )

Y los pobladores, ¿que ya se va Capulina?
Pero si no lo he saludado.
¿Eso fue todo?
¿No va a hacer algo?
¿A poco el boleto era por sólo verlo?
¡A no, mi boleto me costó!
¡Y yo lo saludo!, y el otro ¡yo lo toco! y ahora si…
La gente se abalanzo sobre Capulina.
Con todo y su silla de ruedas, su pierna enyesada, y ayudantes.
Creo que jamás olvido esa visita a Pueblo Viejo.
Sus acompañantes, empujaban aquí y allá a la multitud, para abrirle paso.
Y Capulina gritaba, ¡déjenme salir!
¡Déjenme pasar!
Pero no sean así ¡me van a lastimar!
¡Ay, ay! ¡Mi patita!
Para mí, que maldijo una y otra vez al público.
A gritos, pero nada se oía.
Cuando Pueblo Viejo grita, no hay quien le gane.
Se fué Capulina huyendo del pueblo.
No hubo aplausos.
Y los pobladores, en ese tiempo, llegaron a la decisión de…
Ya no queremos artistas renombrados, uno que paga lo doble o lo triple la entrada y ellos que no cumplen.

miércoles, 24 de junio de 2009

Señor Gaspar Henaine Capulina ( b )

Llegó con cara de dolor, cansado del viaje.
En una silla de ruedas, uno de sus piernas enyesada, que había sufrido un accidente su vehiculo, creo que chocó contra una vaca que se le atravesó por la carretera, no supe cual, no supe donde, no supe cuando.
Empezó amablemente a explicar su retrazo, pero que él cumplía sus contratos, y que ahí estaba, en nuestro pueblo.
Encantado de estar en Pueblo Viejo.
La multitud al escuchar sus explicaciones, agradecida, casi hasta las lágrimas, de que un personaje tan importante, a pesar de problemas, estuviera entre nosotros empezó a cercarlo….
Más, y más y más…
Todos se alborotaron, lo querían agarrar, tocar.
Unos se atrevieron a quitarle el sombrerito que siempre utilizaba, el agujereado del centro.
Los que acompañaban al Sr. Capulina, ponían cara de….
¿Que pasa aquí?
¿Que pasa con los pobladores de este pueblo?
Capulina se asustó.
Les dijo a sus ayudantes, sáquenme de aquí.
Vamonos, así no puedo trabajar.
Y los pobladores, ¿que ya se va Capulina?
y Capulina...
"No sé..., puede ser..., a lo mejor...,¡Quien sabe ! "

martes, 23 de junio de 2009

Sr. Gaspar Henaine Capulina ( a )

CAPULINA

En ese patio, un día dió una función, Capulina sólo, sin su compañero Viruta y decir función, función, creo que exagero.
La gente del pueblo, llenaba los corredores exteriores de la escuela, que son 2 uno inferior y otro superior, y los corredores interiores; sólo dejaron, un pequeño círculo, tal vez de unos 8 por 10 metros libre.
Había mucha expectación.
Se retraso tal vez unas 3 horas.
Pero siendo un artista renombrado, valía la pena esperar.
Ya hacia hambre, sed, todo mundo sudado, y vuelto a sudar.
Pero ahí estábamos, esperando al personaje.
Cada que un carro, o camioneta, de más o menos lujo se veía llegar por la carretera a Ozuluama, empezaba un rumor.
¡Capulina! ¡Ahí viene Capulina!
¿Donde?, ¿Dónde?
Hubo momentos en que la multitud, a empujones se acomodaba, de un modo, de otro.
Que si llegaba por el zaguán grande, no, tal vez por uno de los pequeños, así son los artistas, le juegan al misterioso.
Y yo quiero ser el primero en descubrir la llegada.
Yo tendré el honor de estrechar su mano.
Cuando llego, todo mundo estaba fastidiado, y peleado con todos.
Se hizo el silencio en el patio.
¡Ábranle paso al Sr. ¡Ca-pu-li-na!
Y llegó.

lunes, 22 de junio de 2009

Patios y foro de la escuela ( d )

Ratas, tlacuaches, arañas, cangrejos de caparazón grande y tenazas azules con ojitos nerviosos rojos y víboras de coralillo.
Ya mi abuelita me había explicado lo peligroso que es una víbora.
Yo en el patio del lado derecho, había encontrado una que se desplazaba por el patio y la maestra Isabel Moreno Ríos, me gritó desde el segundo piso que me detuviera, me extraño que lo hiciera y un par de metros adelante iba pasando la coralillo.
La mataron entre unas dos o tres personas, no recuerdo quienes, y se dejo tirada en cualquier montón de tierra.
Yo observaba su descomposición día a día, le daba una vueltecita.
Hasta que se vió su esqueleto, entonces perdió interés para mí.
También, al fondo del solar, llegamos a encontrar víboras de las llamadas cuatro narices.
No me gustaron, eran pardas, las 4 narices nunca se las pude distinguir por mas que con un palito, me señalaban la cabeza de la víbora muerta.
Mi preferida, en colores fue, y, será la coralillo.
Ya con esos hallazgos que se hacían cada, vez mas frecuentes, se recibió la orden de quemar poco a poco, la papelería caduca que era criadero de tanta alimaña.
Para evitar que los alumnos, sufrieran un piquete o mordedora mortal.
En la parte contraria al foro quedaba la pared exterior de la escalera.
Se ocupaban en ocasiones para proyectar películas.
Los padres y alumnos asistían, previo pago, los sábados y domingos.
Allá de vez en cuando hubo funciones, había pocos asientos, se destinaban los pupitres que casi no servían, y el demás público parado.
No funcionaban bien los carretes de película y la huercada empezaba a gritar ¡cácaro! ¡Cácaro! Regrésame mi peso.
Pasaron varias veces la película, de unos niños, que se suben a un globo aerostatico y se pierden en una como jungla, lloré pero no me dio pena, estaba oscuro y varios de mis compañeritos también lo hicieron.

(foto cortesía de la profesora Rosa Eva Velázquez de la Garza)

viernes, 19 de junio de 2009

Patios y foro de la escuela ( c )


Sobre el foro,se hacían ceremonias de fín de cursos,bailables,teatro.Concursos de declamación.

El hueco, que servía como sitio de apuntador, se mantenía de contínuo tapado, con una pesada lámina, pero al no estar sellado ese techo, dejaba pasar chorros de agua, en tiempos
de lluvia, que hizo que adentro se inundara.
La parte interior de ese foro estaba llena de infinidad de bultos que contenían paquetes y paquetes, de papelería amarillenta, infinidad de escritos, que reconozco, yo no pude leer, por no saberlo hacer todavía.
Al entrar, el piso de ese foro, estaba a una altura más baja, que el resto del patio.
Muy en penumbra, sus ventanas no eran muy grandes, largas si, y algunas estaban
clausuradas con tablones.
Yo me metía ahí a jugar sola. Me metía con un brinco y para salir, ponía ladrillos y apoyando la pancita en el dintel de la puerta y con un impulso enérgico, salía a la claridad, al aire limpio.
Y descubrí quienes vivían ahí.




(fotografía cortesía de Silvia Guzmán de Arzate).

jueves, 18 de junio de 2009

Video/Profr. Rubén Velázquez/Anáhuac/Libro Pueblo Viejo vol.2

Patios y foro de la escuela ( b )


El otro patio, el de a mano izquierda, se ocupaba para el voleibol, y para las ceremonias del día de las madres, de maestros, fin de cursos, y eran esos días en que los alumnos y maestros se lucían con bailables, recitaciones y pequeñas obras teatrales.
Ocupaban el equipo de sonido, utilizando los discos de pasta, los Long Play.
Y unas bocinas, o altavoces de gran tamaño; y sus micrófonos con pedestal.
Al final de ese patio, yendo hacia la izquierda, estaba el foro.
Que era una como casita, de material, con escalones a ambos lados, varias ventanas, y su entrada hacia el zaguancito, que colindaba con el solar de la familia Ostos.
En la parte superior de esa como casita, estaba un hueco rectangular, y era para que se pudieran leer los parlamentos, dar papeleos, pasar algún adorno o vestuario que se necesitara utilizar, guardar de inmediato, de los que estuvieran actuando, cantando o bailando.
Por lo regular, cuando se llego a utilizar el foro, las instrucciones, las daban ya sea frente a frente, o desde abajo, en los alrededores del foro.
En ese foro, se presentaron compañías itinerantes de títeres.
Cobraban a los alumnos, una suma módica, y las funciones eran los fines de semana, por las tardes. Acudían familias completas, y el patio lucia pletórico de público alegre.
Recuerdo, en las funciones, como se movían los títeres, ponían música de fondo; traían argumentos interesantes como el de una corrida de toros.
Con los toreros, que parecía que realmente toreaban, y se escuchaba el sonido del toro, que estaba bufando, y el clarín, y las dianas, esto reproducido en un tocadiscos, de los discos de pasta.
Sacaban infinidad de muñecos, damas encopetadas, y todo el público encantado.
Vinieron también ventrílocuos, con sus muñecos, que creo que invariablemente se llamaban Titino . O tenía un nombre muy similar.
Magos, que aparecían y desaparecían cartas, palomas, gasas de unas varitas; y los chavitos del pueblo, gritaban: ¡ahí lo tenía!, ¡de ahí lo saco!
Los magos con más tablas, desde que llegaban, pedían a alumnos que les ayudaran, para así
poder tener en vilo a todo el demás alumnado. Distraían a la muchachada al hacerlos enfocar su mirada en sus compañeros.
Hubo funciones de payasos, llegaban con sus maletotas, y en cualquier salón, se disfrazaban. Los niños, los seguían, y algunos, se ofrecían de ayudantes, ya sea para colaborar en su cambio de vestuario, o cuidar de sus maletas; ya sea para actuar junto al payaso durante la función.
El payaso, se ponía de acuerdo con los jovencitos, y al momento de su acto en público, pedía un ayudante, y ¡sorpresa!, escogía a esos voluntarios madrugadores como ayudantes.